Epoca Colonial
Durante las primeras etapas de la época colonial, la educación estaba a cargo de maestros nombrados por los cabildos de las ciudades. A comienzos del siglo xvii comenzó a pasar a manos de los clérigos de las órdenes religiosas, aprovechando el aumento del número de conventos y la necesidad de las propias órdenes de educar a la siguiente generación de frailes y curas. Tras un período en que predominaron los franciscanos y dominicos, la educación –especialmente la secundaria– pasó mayormente a manos de los jesuitas, que sostuvieron una extensa red de casas religiosas, colegios y misiones entre los indígenas. Con pocas excepciones, la educación formal era para los niños; las niñas eran educadas por sus madres para ser a su vez esposas y madres, para lo cual no necesitaban leer, escribir ni hacer cuentas.
El primer colegio secundario fue fundado en 1610 en Santa Fe "la Vieja", y tres años más tarde fundaron también la Universidad de Córdoba, la única erigida en territorio argentino durante el período colonial. Allí se enseñaba teología y derecho canónico –materias fundamentales en la educación de los sacerdotes– y sólo marginalmente se enseñaba algo de Derecho civil y penal.
En los primeros años, en Argentina la Educación estuvo centrada en la escolaridad primaria a cargo de las órdenes religiosas –franciscanos, dominicos y más tarde, jesuitas– y basada en la evangelización, así como en el uso del idioma español con carácter obligatorio.
El primer maestro del que se tenga registro en todo el territorio nacional es el español Pedro de Vega en Santa Fe. En las actas capitulares del Cabildo de Santa Fe, conservadas en el Archivo General de la Provincia.
Durante la gobernación de Hernando Arias de Saavedra, llamado (Hernandarias), que en 1596 fue nombrado gobernador del Río de la Plata y del Paraguay, se establecieron las primeras escuelas no jesuíticas en el actual territorio argentino. En 1609 concurrían a estos establecimientos unos 150 alumnos. Hubo algunos intentos por parte del Estado de ampliar la educación pública, como por ejemplo, la obligación por parte de los Cabildos de proveer con fondos públicos, casas apropiadas a las escuelas y la admisión de un cierto número de alumnos, con certificado de pobreza expedido por el propio cabildo, a los que debía darse igual educación que a los demás. Se cobraban aranceles de un peso por mes para leer y dos pesos para leer, escribir y contar.]
Mientras tanto, en Santa Fe, se construyó alrededor del año 1610 el Colegio de la Inmaculada Concepción,] cuyo primer rector fue el sacerdote Francisco del Valle y que es considerado el primer Colegio del país.] En Buenos Aires se fundó en 1661 el antecedente más remoto que se conozca del actual Colegio Nacional de Buenos Aires: el Colegio de la Compañía.
La Independencia
La guerra de independencia atrajo hacia el servicio en el Ejército a una gran cantidad de jóvenes que abandonaron sus estudios secundarios o universitarios; al mismo tiempo, el erario público gastaba enormes cantidades de dinero en sostener esos ejércitos, de modo que los gastos públicos corrientes se hicieron forzosamente más limitados, incluyendo la inversión en educación. Los casos extremos fueron las zonas golpeadas por las invasiones realistas, como Jujuy y Salta, o por la guerra civil, especialmente en Santa Fe.
No obstante, algunos gobiernos más alejados del frente de combate tomaron algunas iniciativas para mejorar la educación pública. Uno de ellos fue el caso de Mendoza, donde los fondos reunidos para crear el Colegio fueron utilizados por el general José de San Martín para la formación del Ejército de los Andes, de modo que hubo que esperar su partida hacia Chile para iniciar las obras del Colegio de la Santísima Trinidad, que se inauguró en octubre de 1817.
Las necesidades bélicas del país en guerra obligaron a adaptar las instituciones educativas. En Buenos Aires, la escuela de medicina adscripta al Protomedicato fue reemplazada por el Instituto Médico Militar en 1813. En 1810 se creó la Escuela de Matemáticas, y en 1816 la Academia de Matemáticas y Arte Militar; ambas se fusionaron a fines de 1816, ya que su principal misión era enseñarles matemáticas y geometría a los oficiales de artillería del Ejército. En 1816 se recreó la Academia de Dibujo y, dos años más tarde, la de Náutica. En 1814 se creó la Academia de Jurisprudencia, que no sólo regulaba los actos de los abogados acreditados ante los tribunales de la capital, sino que evaluaba sus méritos antes de autorizarlos a litigar; para ello examinaba a los aspirantes, que podían presentar un título universitario. También evaluaban en todas las materias a los aspirantes que no presentaran títulos, lo cual significa que habían sido formados por profesores particulares.
Creación del sistema educativo nacional en la consolidación del Estado Nacional
La caída de Rosas en 1852 fue uno de los momentos clave de la historia argentina: inició el reordenamiento de los partidos políticos, permitió sancionar la Constitución nacional y facilitó la organización de un gobierno nacional, el primero desde 1827 en controlar casi todo el país. Más tarde, en 1862, se instalaría el primer gobierno que extendió su poder sobre todo el país desde 1814. El período que va desde la batalla de Caseros de 1852 a la Federalización de la ciudad de Buenos Aires y el final de las guerras civiles en 1880 se llama Organización Nacional, y presenció intensos cambios en la política educativa del Estado.
