Normalismo en Argentina
En Argentina, el normalismo se inició con la creación de la primera Escuela Normal de Paraná en 1870, bajo el impulso del presidente Domingo F. Sarmiento. En 1968, durante un gobierno dictatorial se decidió por Decreto terminar definitivamente con la experiencia normalista como rama del nivel medio, pasándola al nivel terciario. En 1970 se abrió por primera vez la inscripción para los/as aspirantes a la docencia en las nuevas instituciones. En este artículo se analizará cómo el Estado diseñó los inicios, el desarrollo y el final de un sistema de Escuelas Normales donde se asentó una burocracia nacional destinada a formar maestros/as y, en menor cantidad, profesores/as, a lo largo de 100 años, es decir, entre 1870 y 1970. Reconstruiremos el proceso de fundaciones de las Escuelas de maestros/as y de Profesores/as, caracterizaremos a las que estuvieron orientadas a formar maestros/as para las escuelas rurales, estudiaremos la evolución de las instituciones privadas y finalmente, nos detendremos en el último período (1956-1969).
Las primeras EN (1870-1920)
Las primeras fundaciones de en que no prosperaron, se remontan a
la década del 20 del siglo xix y los últimos intentos se hicieron cuando se
crearon secciones normales anexas a los Colegios Nacionales en Santiago del
Estero, Corrientes, San Luis y Jujuy, en la idea que era menos costoso crear
estos anexos que en completas1.
Finalmente, en octubre de 1869 el Congreso sancionó una Ley de autorización al
Poder Ejecutivo para verificar los gastos de creación de dos en, una en Paraná
y otra en Tucumán, destinadas a formar Preceptores/as de instrucción primaria.
Seguidamente, el presidente y su ministro Nicolás Avellaneda decretaron el 13
de junio de 1870 la instalación de una en en la ciudad de Paraná, que comenzó a
funcionar en 1871, con un plan de estudios de cuatro años de duración al que se
sumó el Profesorado, que luego fue de cinco años2.
Si bien era mixta, durante varios años recibió solo varones. En 1875 se
inauguró la en de Tucumán de varones (al comienzo recibió mujeres), que de un
plan de dos años, pasó a ser de tres al poco tiempo.
En los inicios, el Estado nacional –y en menor medida los Estados provinciales
y municipales– destinaron recursos para financiar becas a los/as alumnos/as
maestros/as, logrando una amplia cobertura. Se consideraba que los/as
alumnos/as de las en eran empleados estatales desde el primer año que recibían
la beca y se les hacía firmar a sus tutores un documento donde se los obligaba
a ejercer la docencia durante un cierto período, después de recibidos. Además,
de acuerdo al Reglamento, el Ministerio debía distribuir entre todos/as los/as
alumnos/as maestros/as los libros y útiles necesarios. Sin embargo, ya en las
primeras décadas del siglo xx, tanto estos como las becas, comenzaron a
disminuir.
En 1874, por iniciativa del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Mariano
Acosta, se dispuso la creación de una en de Profesores y otra en de Profesoras.
Ambos establecimientos fueron nacionalizados en 1881. Con ellos, eran tres las
en de Profesores/as que existían en todo el país (la de Paraná y estas dos de
Capital). Se fundaron con el objetivo de preparar profesores/as para el Curso
Normal y secundario (aunque también dieron clases en el nivel primario), y para
ejercer cargos directivos y de inspección en las escuelas primarias. Los
títulos que expedían eran los de Profesor Normal en Ciencias y en Letras.
En 1875, siendo presidente Avellaneda y ministro Onésimo Leguizamón, se aprobó
una Ley para fundar y sostener catorce en para Maestras en cada una de las
capitales de provincia, con un plan de tres años de duración. Un tiempo
después, se fueron creando en esas ciudades en de Maestros. Distintos
funcionarios creían que las mujeres, en razón de su «dulzura» innata, eran
mejores enseñando a los/as niños/as pequeños de jardín de infantes y los
primeros grados de la primaria, y los varones debían estar al frente de los
últimos grados y como directores de escuela porque tenían la capacidad
«natural» de imponer disciplina. Asimismo, los primeros planes de estudio de
las en de varones tenían más horas de Matemática que el de las mujeres, y ellas
tenían más horas para materias como Economía Doméstica y Labores de mano.
En 1886 el presidente Julio A. Roca y su ministro Eduardo Wilde dieron a
conocer un nuevo plan de estudio de cuatro años, que buscaba unificar el
sistema de formación en toda la República, pero fue derogado y se sustituyó por
el Decreto de 1887, firmado por el presidente Miguel A. Juárez Celman y su
ministro Filemón Posse. Allí se decidió acortar el plan de magisterio a tres
años y para profesores a cinco años y se dispuso que aprobando el segundo año
se otorgara el título de Subpreceptor Normal (Ministerio de Justicia e
Instrucción Pública, MJeIP, 1934).
Respecto a quiénes estuvieron al frente de las primeras en, es preciso
mencionar que entre 1870 y 1898 llegaron al país algunos maestros y
mayoritariamente maestras, oriundos de Estados Unidos, contratados por
Sarmiento primero y luego por el presidente Roca. Estuvieron en las en de Azul,
Capital Federal, Catamarca, Corrientes, Córdoba, Concepción del Uruguay,
Esquina, Goya, Jujuy, La Rioja, La Plata, Mercedes, Mendoza, Paraná, Rosario,
San Juan, San Nicolás y Tucumán. En algunas ciudades generaron inicialmente
rechazo por parte de los sacerdotes y obispos católicos, porque casi todos/as
estos/as docentes eran protestantes.
En el contexto de la crisis económica de 1890, se comenzaron a escuchar voces
que argumentaban que los maestros becados no ejercían luego la profesión y con
ello defraudaban al fisco, por lo que en 1891 se suprimieron las becas para
varones. Los defensores de las becas argumentaban que esta era la única manera
de estimular el ingreso de los varones a la docencia, y que no solo había que
mantenerlas, sino aumentar el monto, ya que casi todos los aspirantes eran
jóvenes pobres. Debido a estas y otras críticas, las becas fueron repuestas,
pero no se actualizaron de acuerdo a la inflación y cada vez menos varones se
inscribían en las en. Unos años después, las autoridades concluyeron que las en
de Maestros eran demasiado costosas porque tenían mucho menos matrícula y
egresados que las en Mixtas y de Maestras. En consecuencia, durante la segunda
presidencia de Julio A. Roca, el ministro Osvaldo Magnasco firmó un Decreto en
1900 de «refundición» de las doce en de Maestros en los Colegios Nacionales.
Aún cuando algunas de estas en alcanzaron a funcionar como en anexas, en los
hechos, la medida significó el cierre definitivo de todas las en de varones que
existían hasta ese momento y que estaban ubicadas en Tucumán, Mendoza,
Catamarca, Córdoba, Corrientes, San Juan, San Luis, Santa Fe, La Rioja, Jujuy,
Santiago del Estero y Salta. Debido al prestigio y las conexiones políticas de
sus docentes, la única en de varones que se salvó de la clausura fue la de
Profesores de Capital. A partir de ese año, se fundaron mayoritariamente en
Mixtas en todo el país –que en general tenían una mayor matrícula femenina–, y
casi todas las en de mujeres se volvieron mixtas. De todos modos, importantes
ciudades como la Capital, Córdoba, Tucumán o La Plata mantuvieron las en solo
de mujeres. Todo este proceso, al que se le sumaron los discursos que exaltaban
la «condición» de la mujer como «naturalmente» preparada para enseñar; las
escasas o nulas alternativas de estudio y laborales para ellas; y el valor de
los salarios, poco atractivo para los hombres (que tenían otras posibilidades
en el mercado de trabajo) no hizo más que consolidar e incrementar la presencia
de las mujeres en la docencia.
A principios del siglo xx los funcionarios seguían advirtiendo que la profesión
docente no atraía a los varones y algunos incluso rechazaban el proceso de
feminización de la matrícula, pero los ministros estaban poco dispuestos a
invertir un mayor presupuesto en becas y salarios. El último intento de
aumentar el número de maestros fue la creación en 1903 de tres en Regionales
para varones, que buscaron tener orientación agraria e incluían un internado,
que nunca llegó a funcionar como se había proyectado. Se dividió el país en
tres grandes regiones y se ubicaron las en en las ciudades de Corrientes, Catamarca
y San Luis. El Estado logró atraer a los varones, adjudicando becas a la
mayoría de los inscriptos, aunque luego fue recortándolas, desalentando la
concurrencia de los estudiantes de otras provincias y perdiendo así su carácter
regional. En la práctica, funcionaron como una en tradicional y su impacto
ruralizador resultó insignificante (Ascolani, 2007). Por ello, en 1917 las tres
empezaron a funcionar como en de Maestros. En 1918 la de Corrientes se hizo de
Profesores, quedando de Maestros en 1937; y la de San Luis quedó anexada a la
Universidad Nacional de Cuyo en agosto de 1940. Luego, se crearon algunas en de
varones en forma aislada, como la de Rosario (1917) o la de San Juan (1937).
En 1905, por Decreto del ministro González, se unificaron los planes de estudio
de todas las en, dejando el magisterio en cuatro años. Sin embargo, un Decreto
de 1909 del presidente Figueroa Alcorta y su ministro Rómulo S. Naón autorizó
la fundación de dos en Rurales Mixtas en los Territorios Nacionales de La Pampa
y Misiones con un plan más corto. A partir de 1910 se crearon más en Rurales y
de Preceptores y Subpreceptores (Cuadro 1). Tenían un plan de estudios de dos
años de duración, habilitando a los titulados a ejercer solo en la campaña y en
centros urbanos de no más de tres mil habitantes. Unos años después, algunas en
Rurales fueron igualadas al resto y otras continuaron siendo de Preceptores
(ver infra).
Entre 1911 y 1916 las 62 en estuvieron bajo la órbita del Consejo Nacional de
Educación (cne). El presidente del cne José M. Ramos Mejía creó además la
Secretaría General de Enseñanza Normal. Durante este período, se dictó un nuevo
plan de estudios (1914) que se mantuvo vigente hasta 1941 y las en fueron
agrupadas en seis categorías según la ubicación geográfica (Capital Federal,
capitales de provincia, otras ciudades, Territorios Nacionales). Esta
clasificación incidía en el presupuesto que recibían y los sueldos de los/as
directivos y administrativos/as. Es decir, existía una gran variedad de
salarios dentro del sistema de las en.
